Fuente: National Geographic Español

La República Democrática del Congo (RDC), en África, declaró oficialmente este 1 de junio una nueva epidemia de ébola tras el rebrote de un foco en el noreste del país, que se añade a otro que afecta al este.

“Una nueva epidemia” de fiebre hemorrágica ébola se declaró en el noroeste de la RDC, declaró el ministro de Salud, Eteni Longondo, en una rueda de prensa.

El gobierno congoleño solicitó el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al anunciar la reaparición del virus del Ébola en Mbandaka, capital de la provincia de Équateur, a unos 600 kilómetros al norte de la capital, Kinshasa.

Las dos ciudades están comunicadas por el río Congo a una semana de navegación.

“La OMS tiene equipos en Mbandaka para apoyar la respuesta frente a la nueva epidemia de ébola”, indicó en Twitter el director general de la agencia sanitaria de la ONU, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Desde el 30 de mayo, se registraron ocho casos, incluyendo cuatro decesos, anunció el ministro congoleño de Salud. Precisó que entre esos casos, había algunos confirmados y otros probables aún no confirmados con pruebas de laboratorio.

La provincia de Équateur ya se vio afecta por una epidemia de ébola entre mayo y julio de 2018, con 54 casos de los cuales 33 mortales.

El este de RDC ya registra actualmente otra epidemia de ébola, que ha matado a 2,280 personas desde agosto de 2018 y que debía ser declarada oficialmente controlada el 25 de junio.

¿Qué es el ébola?

Acorde a la OMS, la enfermedad por el virus del Ébola es un enfermedad grave, a menudo mortal en el ser humano. El virus se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en África. Estos lugares fueron Nzara, hoy Sudán del Sur, y Yambuku, ubicada en República Democrática del Congo. La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ébola, que da nombre al virus.

Este virus se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados, de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo, a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel, con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas. Asimismo, por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.

El tratamiento de apoyo precoz con rehidratación y el tratamiento sintomático mejoran la supervivencia.