Para terminar con la pandemia de COVID-19, también es necesario vacunar a los niños y adolescentes y los primeros resultados son muy alentadores.

Fuente: Muy Interesante México

A pesar de que la estrategia de la mayoría de países consiste en vacunar al grupo más vulnerable a COVID-19, la población de adultos mayores, proteger a los menores de edad y adolescentes es necesario para alcanzar el fin de la pandemia.

¿Por qué vacunar a niños y adolescentes, si el coronavirus no les afecta gravemente?

Un grupo etario se define como aquellas personas que comparten la misma edad, o diferencias mínimas para un análisis estadístico. Hoy sabemos que en la mayoría de los menores de edad, COVID-19 es una enfermedad benigna que difícilmente presenta síntomas y menos aún complicaciones.

Sin embargo, como cualquier otro grupo etario, la población de menores de edad representa un grupo en el que el virus puede seguirse propagando. De ahí que inmunizar a la mayor cantidad posible de personas (incluidos niños y adolescentes) sea necesario para poner fin a la pandemia.

Las vacunas comienzan a demostrar su efectividad en niños y adolescentes: Pfizer demuestra 100 % de eficacia

En el desarrollo normal de pruebas clínicas de las vacunas, generalmente se empieza con adultos sanos. Esto confirma que son seguras y efectivas. Una vez que se supera esa etapa, se continúa con otros grupos etarios, como adultos mayores, personas con comorbilidades y finalmente, en niños y adolescentes.

Los más jóvenes necesitan cuidados especiales para que se les administren vacunas nuevas, ya que están en plena etapa de desarrollo orgánico. Los riesgos son variables dependiendo de su estado de saludcondición física y contexto sociocultural, que influyen directamente en cómo aceptará cada quién la vacuna.

En el caso del COVID-19, la desinformación ha orillado a algunos padres a negarse por completo a recibir la vacuna ellos mismos. En estos casos, tienden a ser mucho más inflexibles con la administración a sus hijos. Lo mismo ocurre con los adolescentes, que todavía viven bajo la tutela de adultos mayores.

Sin embargo, las distintas vacunas disponibles están comenzando a demostrar su seguridad y eficacia en su administración a menores de edad en ensayos clínicos. La vacuna de Pfizer ha demostrado ser particularmente poderosa en adolescentes, obteniendo el 100 % de eficacia en las primeras pruebas. Con esta evidencia Angela Rasmussen, viróloga afiliada a la Universidad de Georgetown en Washington, señaló lo siguiente a The New York Times:

“Cuanto antes podamos poner las vacunas en tantas personas como sea posible, independientemente de su edad, antes podremos sentir que estamos poniendo fin a esta pandemia para siempre”.

Parece ser, además, que los adolescentes están respondiendo mucho mejor que los adultos jóvenes y otros grupos etarios a la vacuna contra COVID-19. Sin embargo, es una realidad que si un mayor porcentaje de la población mundial logra vacunarse, más personas estarán protegidas contra el virus. Si esta ventaja alcanza a la mayoría de la población, iniciará ocaso de la emergencia sanitaria más pronto de lo que podría pensarse.