Una vacuna bacteriana contra la supergonorrea está en camino, y podría ser una solución más efectiva para tratar a las cepas resistentes a los antibióticos.

Fuente: Muy Intereante México

l mismo equipo de científicos de la Universidad de Oxford que trabajó con AstraZeneca para desarrollar la inoculación contra COVID-19 podría tener una solución para el brote reciente de una gonorrea más resistente. La vacuna para tratar la supergonorrea está en camino de ser desarrollada.

Vacuna contra supergonorrea: una solución a largo plazo

Después de que la Organización Mundial de la Salud alertara por medio de su cuenta de Twitter sobre los brotes de esta enfermedad de transmisión sexual, se dio a conocer que la cepa es más resistente a los tratamientos tradicionales. Podría ser que los antibióticos ya no sean suficientes para erradicarla del organismo, según los expertos en salud que han atendido casos de infección.

Potencialmente, una infección bacteriana de este tipo podría volverse intratable. Por esta razón, el proyecto de financiamiento para diseñar una vacuna contra la supergonorrea está en camino con 2 millones de dólares. Según los científicos encargados del mismo, es posible que la enfermedad se haya fortalecido por el abuso de antibióticos decantado de la pandemia.

Un nuevo horizonte para las enfermedades de transmisión sexual

La bacteria que causa gonorrea es la Neisseria gonorrhoeae. Como se trata con antibióticos, la mutación de supergonorrea se ha vuelto resistente al fármaco que se receta genéricamente: la azitromicina.

La lógica es simple: entre más bacterias estén expuestas a las drogas que se usan para evitar su multiplicación, más se familiarizan con ellas, por lo que pueden encontrar formas de sobrevivir. Aunque todavía no existe evidencia de un alza preocupante de casos, es una realidad que la cepa se ha hecho más fuerte.

Sin embargo, parece ser que un tratamiento más efectivo está en camino. Los científicos de Oxford que colaboran con Astra-Zeneca están trabajando por erradicar la enfermedad de raíz, con una vacuna que proteja a la población mundial de esta nueva cepa, más reacia a las alternativas con las que se ha tratado a la bacteria por décadas. La vacuna podría estar en fase de ensayo clínico, según se estima, para 2024.