Fuente:National Geographic México

La ansiedad por la transmisión está reduciendo las donaciones a niveles peligrosos, pero la investigación demuestra que el riesgo de donar es insignificante.

EL DIRECTOR GENERAL de Salud Pública de los Estados Unidos les suplicó a los norteamericanos que sigan donando sangre dado que los suministros nacionales se están agotando en torno al temor alimentado por la pandemia por coronavirus.

“Estarás ayudando a tu país y a tu comunidad durante esta crisis. Y hasta tal vez puedas salvar una vida”, dijo el Director General de Salud Pública Jerome Adams en una conferencia de prensa el jueves.

Los expertos médicos afirman que las campañas de donaciones de sangre y las donaciones han caído significativamente. En los últimos días, más de 4000 campañas de donaciones de sangre programadas han sido canceladas, en parte por el cierre de las escuelas y los lugares de trabajo donde, generalmente, se llevan a cabo.

Eso equivale a 130.000 donaciones de sangre menos, señala Kate Fry, CEO de America’s Blood Centers, una entidad sin fines de lucro cuyas organizaciones de socios recaudan la gran mayoría del suministro de sangre. Agrega que algunos bancos de sangre en todo el país ya se están quedando sin suministros y las materias tienen una vida útil corta: 42 días para los glóbulos rojos y cinco días para las plaquetas, los fragmentos de célula en la sangre que forman los coágulos para evitar las hemorragias.

La epidemia también está modificando la donación de órganos y el escenario de los trasplantes. Los trasplantes urgentes continúan como siempre, pero, algunas operaciones menos vitales se están suspendiendo.

Aunque los potenciales donantes podrían temer por su seguridad o la de otros durante una pandemia, los expertos en salud indican que, en este momento, no hay razón para creer que el COVID-19 puede transmitirse por sangre o en el curso normal de un trasplante de órganos. Todos los expertos consultados para esta noticia señalaron que el riesgo de infectarse durante una donación de sangre es mínimo y que las organizaciones involucradas están haciendo todo lo posible para reducir las posibilidades de transmisión.

Se necesita sangre

El pedido de seguir donando está respaldado por investigaciones pasadas sobre coronavirus. Con las enfermedades SRAS y MERS, aproximadamente la mitad de los pacientes evaluados mostraron algún nivel del material genético de los virus— en este caso, ARN— en su sangre, señala Michael Busch, profesor de medicina de laboratorio en la Universidad de California, San Francisco, y director del Instituto de Investigación Vitalant. Un estudio inicial encontró ARN viral en uno por ciento de las muestras de sangre recogidas de pacientes de coronavirus en China.

Pero la mera detección de esas hebras de ARN no es lo mismo que encontrar el virus vivo.

Busch señala que, en base a su conocimiento, nadie ha cultivado ningún coronavirus vivo a partir de muestras de sangre, lo que significa que las partículas virales circulando en la sangre no serían infecciosas. Añade que se ha demostrado que los virus respiratorios no son transmitidos por sangre, entre ellos el nuevo coronavirus, oficialmente conocido como SARS-CoV-2.

Una investigación de Corea del Sur, la cual ha sido enviada pero no ha sido revisada por pares para su publicación, observó un pequeño grupo de pacientes que recibieron transfusiones de individuos con el nuevo coronavirus. Los donantes tuvieron síntomas poco después de donar sangre y alertaron a los médicos. Busch, quien ayudó a editar el informe, explica que, sorprendentemente, aquellos pacientes que recibieron sangre de los donantes que luego se enfermaron no se infectaron.

Para minimizar el riesgo de transmisión al donar, la Cruz Roja ha tomado medidas nuevas para seguridad de los voluntarios y los donantes: distancia prolongada, desinfección completa de todo lo que entra en contacto con algún ser humano y la garantía de que todos los involucrados en el proceso están sanos. A los voluntarios y a los pacientes se les mide la temperatura allí mismo y se les hacen una serie de preguntas, entre ellas, detalles de viajes, estado de salud y contacto previo con personas enfermas.

Por supuesto que si no te sientes bien, espera para donar, pide Prabhakar Borge, director médico de división de la Cruz Roja de Estados Unidos. Pero no para siempre. La Cruz Roja le está pidiendo a los donantes que esperen 28 días antes de donar si tuvieron contacto con alguien que haya estado infectado con el nuevo coronavirus, o si ellos mismos tienen síntomas, como fiebre y tos.

Pero la necesidad de sangre es crítica—y los doctores temen que podría ser peor. “Realmente, estamos en aguas desconocidas aquí”, cuenta Fry. Puedes registrarte o encontrar un lugar para donar en America’s Blood Centers o la Cruz Roja de Estados Unidos.

Donaciones de órganos

Por ahora, las cirugías de trasplante vitales— necesarias para salvar vidas— continúan principalmente sin modificaciones, indica Will Chapman, director de cirugías del Centro de Trasplantes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington y el Hospital Barnes-Jewish . Esto incluye los trasplantes de personas que, antes de morir, optaron por donar sus órganos como el corazón, el hígado, el riñón o los pulmones.

Sin embargo, si se sospechara que la persona recién fallecida tuvo el nuevo coronavirus, los “órganos no se utilizarían”, menciona Chapman. Eso se está haciendo por extrema precaución. El nuevo coronavirus no ha demostrado aparecer en ninguno de estos órganos, además de, por supuesto, los pulmones y el tracto respiratorio superior, y, en ocasiones, dentro de los ganglios linfáticos. Busch agrega que la investigación activa es constante para entender mejor exactamente si el nuevo coronavirus se propaga a otras partes del cuerpo.

Dicho esto, algunos hospitales de Estados Unidos están postergando las cirugías no críticas, por ejemplo, los trasplantes de riñón para personas cuya condición pueda ser manejada con diálisis. Y se les está pidiendo a muchos pacientes con un trasplante no urgente programado o previsto que esperen unos meses, por su propia seguridad, pero también para que haya lugar en los hospitales ya que se espera que los casos de coronavirus aumenten.

Por ejemplo, es probable que un paciente de trasplante de hígado que necesita un órgano nuevo, pero cuya enfermedad está actualmente controlada con medicación, esté mejor si espera unos pocos meses a que la situación se calme, explica Chapman. Esto es así porque las personas con órganos nuevos toman medicamentos inmunosupresores para asegurarse de que el cuerpo acepte el órgano, lo que las hará más vulnerables a las consecuencias graves del coronavirus.

El riesgo de exposición al virus también es alto estando en un hospital comparado con refugiarse en el hogar.

Por las mismas razones, también se les pedirá a algunos donantes de órganos, como aquellos que dan sus riñones, que esperen. Pero, para donar sangre, no hay razón para esperar.