Fuente: National Geographic Español

Retrovirales, anticuerpos monoclonales e inhibidores del sistema inmunitario forman las tres grandes familias de medicamentos con los que se intenta combatir el nuevo coronavirus.

En ausencia de una vacuna, la única alternativa disponible para combatir el patógeno es el uso de fármacos en fase de estudio, algunos de ellos aprobados anteriormente para el tratamiento de otras enfermedades, como la malaria o la artritis.

La OMS ya ha avisado de que el nuevo coronavirus podría convertirse en un patógeno endémico, y sabemos que la vacuna puede tardar muchos meses todavía en llegar, lo que deja a los tratamientos médicos como la única arma disponible para combatir el patógeno, máxime ahora que sabemos que la seroprevalencia (el número de personas que ha superado la enfermedad) es relativamente baja. En los últimos meses se han multiplicado los estudios sobre tratamientos posibles, aunque también las alertas sobre posibles efectos adversos. En el portal clinicaltrials.gov se lleva la cuenta de los ensayos clínicos. En el momento de redactar este artículo había más de 1.500. Algunos medicamentos son prometedores. La eficacia de otros todavía está por probar.