La organización insiste en que la alerta no es por la letalidad del virus sino por su potencial de transmisión.

Fuente: Muy Interesante

El pasado viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el riesgo internacional de propagación del nuevo coronavirus se ha elevado de ‘alto’ a ‘muy alto’. Este cambio de nivel de alerta se debe fundamentalmente a que siguen aumentando los casos de contagio fuera de China, y diversos países están teniendo dificultades para contener la epidemia del virus.

Tanto el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el director de la OMS han recalcado que la decisión no debe generar pánico, “Todavía tenemos la posibilidad de contener este virus, si se toman medidas enérgicas para detectar los casos temprano, aislar y atender a los pacientes y rastrear los contactos. Hay diferentes escenarios en diferentes países, y diferentes escenarios dentro del mismo país”, añadió Tedros Adhanom Gebreyesus, el director de la OMS.

En dos meses, la enfermedad de COVID-19 ha superado los 89.000 casos en más de 60 países del globo, y es precisamente por su elevada transmisibilidad por lo que se ha decidido elevar la alerta. Y, aunque todavía estamos en la situación de epidemia, lo mismo sucedería en el caso de que las autoridades sanitarias comenzasen a hablar de pandemia. Como bien expresa el catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, en un artículo publicado hoy en The Conversation: “Una pandemia implica una trasmisión sostenida, eficaz y continua de la enfermedad de forma simultánea en más de tres regiones geográficas distintas. Quizá ya estemos en esa fase, pero eso no es sinónimo de muerte, pues el término no hace referencia a la letalidad del patógeno sino a su transmisibilidad y extensión geográfica”.

La máxima autoridad de la OMS también ha recordado que la mayoría de casos aún se pueden rastrear a contactos conocidos, es decir, hasta ahora no se tiene constancia de que el virus se esté propagando libremente entre comunidades, pero es cierto que las probabilidades de que la situación se descontrole son cada vez más altas. “Sabemos que la contención es posible, pero la ventana de oportunidad se está reduciendo”.

Las buenas noticias: tanto China como otros países asiáticos están reportando un menor número nuevo de casos cada día, lo que nos indica que se está teniendo éxito en la contención de casos. La clave es actuar rápido y agresivamente, cuando aparecen los primeros contagios.

No es momento para el pánico ni para los estigmas

La decisión de elevar la alerta de ‘alta’ a ‘muy alta’, no debe generar pánico, sino alertar a los países para que se preparen como debe ser. “Este no es un momento de pánico, es tiempo de estar preparados, completamente preparados”, ha expresado António  Guterres, secretario general de la ONU. “ Como dijo el director general de la OMS ‘el mayor enemigo en este momento no es el virus, es el miedo, los rumores y el estigma’. Ahora es el momento de que todos los Gobiernos den un paso adelante y hagan todo lo posible para contener la enfermedad, y que lo hagan sin estigmatización, respetando los derechos humanos”.